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Gotas de Historia HFIC

Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción

HFIC



Gotitas de Historia HFIC




























Año de la vida consagrada





l Papa Francisco sostuvo un encuentro con religiosas de la diócesis de Roma en el Aula Pablo VI en el Vaticano. Respondiendo a las preguntas de las asistentes, el Pontífice se refirió, entre otros, a tres temas esenciales para estas mujeres: la obediencia, la maternidad y el rol que juegan en la Iglesia para explicitar el llamado genio femenino.
Sobre el primer tema el Santo Padre explicó que “el misterio de Cristo es un misterio de obediencia y la obediencia es fecunda”.
“Es cierto que como toda virtud, como todo puesto teológico, lugar teológico, puede ser tentada y se convierte, no sé, en una actitud disciplinaria… Pero la obediencia en la vida consagrada es un misterio. Y así como he dicho que la mujer consagrada y el icono de María es de la Iglesia, podemos decir que laobediencia es el icono del camino de Jesús”.
“Cuando Jesús se encarnó por obediencia, se hizo hombre por obediencia, hasta la cruz y la muerte. El misterio de la obediencia no se entiende si no es a la luz de este camino de Jesús; el misterio de la obediencia es un asemejarse a Jesús en el camino que Él ha querido hacer. Y los frutos se ven”.
En cuanto al genio femenino, llamado así por San Juan Pablo II para referirse al aporte especial e imprescindible de las mujeres en el mundo, el Santo Padre respondió a la pregunta sobre si las mujeres pueden ser jefes de un dicasterio en el Vaticano. Es posible y sería “una gran cosa”, pero “eso no redescubre el papel de la mujer en la Iglesia” porque la cuestión es más “profunda”.
Para el Papa Francisco “lo esencial del papel de la mujer va, lo diré en términos no teológicos, en ayudar a que ella exprese el genio femenino”.
Francisco habló sin papeles, improvisando. “Cuando me dicen: ‘¡No!, En la Iglesia las mujeres deben ser jefes de dicasterio, por ejemplo. Sí, pueden, en algunos dicasterios pueden, pero esto que pregunta usted es un simple funcionalismo”, señaló.
“Cuando tratamos un problema entre hombres llegamos a una conclusión, pero si tratamos el mismo problema con las mujeres, la conclusión será distinta: irá sobre el mismo camino, pero más rica, más fuerte, más intuitiva. Por esto la mujer en la Iglesia debe tener este papel, pero debe explicitar, debe ayudar a explicitar de muchas maneras el genio femenino”.
Esta cuestión también se puede aplicar a la dirección espiritual, que “no es un carisma exclusivo de los presbíteros: es un carisma de laicos”, aseguró el Papa.
“En otra diócesis que tenía –dijo– siempre aconsejaba a las hermanas que venían a pedirme consejo: ‘Pero dígame, en su comunidad o en su congregación, ¿no hay una hermana sabia, una hermana que viva el carisma bien, una buena hermana con experiencia? Haga la dirección espiritual con ella”. Porque existe una diferencia entre confesor y director espiritual: al primero se le dicen los pecados, y al segundo “lo que sucede en la propia vida”.
Hablando luego sobre la clausura, sobre las religiosas contemplativas que viven dedicadas a la oración, el Papa afirmó que “no es un refugio” sino el campo de “batalla”, de “lucha”, en una armonía posible en el “delicado equilibrio” entre el esconderse y la visibilidad, una experiencia en la que dar lectura a los acontecimientos del mundo con un estilo orante para “llamar al corazón del Señor por esa ciudad”.
Por tanto, se vive “en esta tensión entre la vida oculta, la oración y escuchar las noticias de la gente”.
Dejando a un lado los “medios que funcionan con rumores”, las noticias “deben”, no solo “pueden entrar en el monasterio”: “una de las cosas que nunca, nunca deben dejar es un tiempo para escuchar a la gente. También en las horas de contemplación, de silencio… Algunos monasterios tienen el buzón de voz telefónico y la gente llama, pide oración por esto, por lo otro: esta conexión con el mundo es importante”.
El Pontífice indicó luego que no debe faltar nunca la maternidad que nace de la dimensión “esponsal”, que tiene la “calidad de perseverancia, fidelidad, de unidad, de corazón”, así como su “concreción” que es “la calidad de esta maternidad de las mujeres, de las hermanas. Amor concreto. Cuando una hermana comienza con las ideas, demasiadas ideas… Pero, ¿qué hacía Santa Teresa?, ¿qué consejo daba Santa Teresa, la grande, a la superiora? ‘Dale primero un filete y después hablamos’. Hacerla descender a la realidad. La concreción del amor del amor de Dios es muy difícil. La concreción de la bondad, del amor, que perdona todo”.
“Si tiene que decir una verdad, la dice a la cara, pero con amor… que rece antes de hacer una reprobación y después pida al Señor ir adelante con la corrección. ¡Este es el amor concreto!”.
Sobre la vida en comunidad y la obediencia, el Pontífice aseguró que “no se puede vivir la vida consagrada sin la dimensión festiva”, que no significa hacer “ruido”, y pidió prohibir “las envidias y los celos”.
Habló también de la relación con las diócesis: “el obispo no debe utilizar a las religiosas como ‘tapa-agujeros’, y las religiosas no deben usar al obispo cono si fuese el dueño de una empresa que da trabajo”.










¿Y qué es la Vocación?


La fidelidad a la vocación sea cual sea, es fidelidad a Dios, a la misión que nos encarga, para lo que hemos sido creados: el modo concreto y personal de dar gloria a Dios.

Desde donde nos encontremos, por ejemplo, el matrimonio tiene que mostrar en la familia, el compromiso que se adquiere con la esposa, el esposo y las responsabilidades que se tienen para con los hijos, dando testimonio cristiano. Cada uno desde el momento y situación en la que se encuentre, buscando responder a la vocación a la que Dios nos llama.

“Y subiendo al monte llamó a los que él quiso, y fueron junto a él. Y eligió a doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar con poder de expulsar demonios. Y formó el grupo de los doce” (Mc.3, 13).

Cristo elige a los suyos, y este llamamiento es su único título. Jesús llama con imperio y ternura. Nunca los llamados merecieron en modo alguno la vocación para la que fueron elegidos, ni por su buena conducta, ni por sus condiciones personales. Es más, Dios suele llamar a su servicio y para sus obras, a personas con virtudes y cualidades no tan sobresalientes, para lo que realizarán con la ayuda divina.


VIVIR LA VIDA COMO VOCACIÓN 

• Vivir la vida como vocación es entrar en el juego de la llamada, respuesta y encuentro de Dios con los hombres. Es el juego que Dios ha empezado a jugar con la humanidad desde el comienzo de la historia de la Salvación. No sólo un juego individual, sino también un juego con todos, como miembros de la comunidad humana.

• Vivir la vida como vocación es seguir un itinerario, seguir “el camino”: la identificación con Cristo Jesús. Jesús de Nazaret vivió en un permanente Sí al Padre. Toda su vida transparenta la misión a la que es enviado. Su fidelidad al plan salvador de Dios le lleva hasta la muerte, pero no le deja en la muerte. Dios le resucita parauna vida nueva y definitiva.

• Vivir la vida como vocación es dejar actuar a Dios. Dios toma la iniciativa de llamar a todos los hombres y entodas las épocas. Los hombres, atentos al plan de Dios, que contempla a toda la humanidad, responden desde su libertad. Decir Sí a la propuesta divina es dar una respuesta salvadora a las necesidades de los hombres, a las necesidades del mundo.

• Vivir la vida como vocación es vivir la fe cristiana. La fe como llamada de Dios, llamada nominal (por mi nombre); la fe como respuesta personal. La fe que requiere encuentro. La fe en el Reino; creo, me apasiono y trabajo por el Reino. La fe que es adhesión personal a Jesús y a su Mensaje, confianza total en Él. Es vivir fiándose de Él.

• Vivir la vida como vocación es mantenerse en un camino de conversión como dinamismo de renuncia a valores que están en alza en el mundo, para adherirme a los valores del Reino. En constante discernimiento para identificarme con el proyecto de Jesús, con disponibilidad para participar en el plan de Dios, con libertad para acoger el puesto concreto que Dios me tiene reservado, como regalo y compromiso al mismo tiempo.

• Vivir la vida como vocación es dejarse interpelar por los problemas humanos, por las situaciones de marginación, por la falta de valores, por el hambre de Dios, por la pobreza, por la injusticia y, ¡cómo no!, por los acontecimientos de mi propia vida como signos de la acción de Dios. Requiere analizar los impulsos que percibo en el interior del corazón, cuando conecto con Dios y, en traducción simultánea, con los gritos de los hombres.

• Vivir la vida como vocación es optar por la felicidad, mía y de todos. Por la felicidad que se conquista al contagiarse de los mismos sentimientos de Cristo Jesús, al entrar en el juego divino del “gana-pierde” (quien pierde la vida, la gana) o del trueque (si eliges el último, serás el primero). Es saber que la felicidad juega al escondite (como sombra que te sigue) y para alcanzarla no es aconsejable buscar la propia, sino que es mejor vivir empeñados en que muchos encuentren la suya.



PARA VIVIR LA VIDA COMO VOCACION

• Para vivir la vida como vocación ES IMPRESCINDIBLE ACOGER y desarrollar un proceso de maduración en la fe que requiere contemplar la actitud de total disponibilidad de Jesús al Padre, imitar la incondicional y humilde respuesta de María y hacer de la vida un servicio de amor a los hermanos.

• Para vivir la vida como vocación ES BUENO contemplar modelos de referencia, hombres y mujeres identificados con su vocación sacerdotal, laical o consagrada.

• Para vivir la vida como vocación ES INDISPENSABLE desarrollar con responsabilidad un proceso de personalización, dejándose acompañar por guías espirituales, para descubrir que la fe en Jesús abarca toda la persona, nos integra en la Iglesia y nos llama a realizar la única vocación de la Iglesia, ser sacramento de Dios, de Jesucristo. Desde el compromiso a realizar una misión de servicio a los hombres y al mundo, optando por el matrimonio, la vida religiosa, el ministerio sacerdotal o el ministerio laical. Conscientes de que nadie opta por mi y de que es difícil vivir la vida como vocación, si en un momento de mi existencia no he realizado mi opción vocacional.

• Para vivir la vida como vocación ES IMPORTANTE descubrir que en la Iglesia todos los miembros participan de una dignidad común, todos son llamados a la santidad, todos cooperan a la edificación del único Cuerpo de Cristo, cada uno según su propia vocación y los dones recibidos: los laicos que en su dimensión secular reflejan el misterio de Cristo, en cuanto alfa y omega del mundo, fundamento y medida del valor de las cosas creadas; los ministros sagrados, como imagen viva de Cristo Cabeza y Pastor, con sus distintos ministerios, al servicio de la Comunidad; los consagrados que señalan al Hijo de Dios hecho hombre como meta escatológica a la que todo tiende, belleza infinita transcendiendo lo terreno, reproducción en el hoy histórico de Cristo virgen, pobre y obediente.



ORACIÓN

Sólo Dios puede dar la fe,
pero tu puedes dar tu testimonio.

Sólo Dios puede dar esperanza,
pero tú puedes devolverla a tu hermano.

Sólo Dios puede dar el amor,
pero tú puedes enseñar a amar.

Sólo Dios puede dar la paz,
pero tú puedes sembrar la unión.

Sólo Dios puede dar la fuerza,
pero tú puedes animar al desanimado.

Sólo Dios es el camino,
pero tú puedes señalarlo a los otros.

Sólo Dios es la luz,
pero tú puedes hacer que brille a los ojos de todos.

Sólo Dios es la vida,
pero tú puedes hacer que florezca el deseo de vivir.

Sólo Dios puede hacer lo que parece imposible,
Pero tú puedes hacer lo posible.

Sólo Dios se basta a sí mismo,
Pero prefiere contar contigo.


(XLVI Jornada mundial de oración por las Vocaciones)

ERES TU, JESUS



ERES TU, JESUS

Eres Tú, Jesús, eres Tú. Eres Tú
en un trozo de pan
y en un poco de vino.

¡Qué alegría encontrarte, Jesús,
en tu vino y tu pan!
¡Oh, Señor, qué consuelo saber
que me amas!
Eres Tú la luz de Dios
la eterna Palabra de Dios
y has querido venir a morar
en mi pecho.

Eres Tú, Oh, Principio y Fin,
manantial de la vida.
Eres Tú, Luz de Luz,
Dios de Dios verdadero.
Eres Tú, ¡Oh, milagro de Amor!
¡Oh, eterno milagro de Amor!
Eres tú mi Señor y mi Dios,
mi Alimento.

"Dios nos está llamando… "

Objetivo: Ayudar a descubrir a los miembros del grupo que Dios los llama a una vocación especial, y que  nos invita a descubrirla en comunidad.
Marco Teórico: La vocación es un llamado particular que Dios hace a cada hombre para insertarse de una manera especial en el Plan de Salvación. Cada uno de nosotros está llamado por Dios a cumplir un papel en la vida. Dios nos elige desde antes de nacer para una misión especial en el mundo. Es preciso saber escuchar la voz de Dios y dejarse guiar por Él para descubrir la vocación de cada uno. Para ello hay que ser perseverante y saber observar las señales que Dios nos da en la vida diaria. Este primer año de formación tiende a ayudar a los jóvenes a que escuchen la voz de Dios que los llama, y conocer la vocación misionera para ver si eso es lo que quiere Dios de cada uno de ellos.


1.- CATEQUESIS 
ORACION INICIAL
Jesús, tengo ganas de ser amigo tuyo, muchas ganas. ¿Me admitirás en tu compañía?
Quiero conocerte por dentro, íntimamente, para admirarte e imitarte. Porque aspiro a ser una imagen tuya, la más perfecta posible, sin dejar de ser yo mismo.
Además quiero pasar contigo largos ratos: mirarte, contemplarte, escucharte, hablarte  con los evangelios en la mano,  que siempre tienen algo inesperado y nuevo.
Y quiero comprometerme. Sí; comprometerme contigo en todas las zonas de mi vida, en casa y en la calle, en el trabajo y en los estudios, con los amigos y en las diversiones: definirme y luchar en todas partes   por los valores de tu evangelio,  la justicia y la fe, la solidaridad y la libertad, la paz.
Tendré que esforzarme muchísimo, lo sé, contra tantas fuerzas exteriores e interiores  que me arrastran por otros derroteros. 
¿Puedes echarme una mano, cariñosa y fuere? Lo necesito, te necesito. Porque yo quiero, quiero de verdad, ser tu amigo, conocerte, estar contigo. Comprometerme y hacerme como Tú, una buena imagen tuya.
Dame una mano, vamos, y ahí va la mía, abierta, entera y deseosa.

EXPERIENCIA DE VIDA
Juego “La Campanita”
Se lleva a los participantes a un lugar abierto y se los invita a jugar. Se solicitan dos tres voluntarios, que se apartan del grupo y alguien les venda los ojos. Mientras tanto, se reparte entre los que quedaron una campanita y otros elementos con sonidos semejantes (frascos de vidrio, vasos, objetos de metal, etc.) y se los ubica dispersos explicándoles el objetivo del juego. Se hace traer a los que tienen los ojos vendados, y se les explica que deben encontrar la campanita, haciéndoseles previamente escuchar su sonido para que la identifiquen. Una vez que comienza el juego, los que tienen los otros objetos, también comienzan a hacerlos sonar. El juego concluye cuando todos han encontrado la campanita. Puede repetirse el juego varias veces para que todos tengan oportunidad de haber buscado la campanita.
Una vez concluido el juego, se invita a que todos los que han participado comenten sus impresiones, qué tenían que hacer y cómo se sintieron en el rol que les tocó. Luego, en plenario, compartir en base a las siguientes preguntas:
1.- Identificar los roles de los distintos participantes en el juego.
2.- ¿Cuál era el objetivo del juego?
3.- ¿Cuál era la principal dificultad para cumplir el objetivo?
4.- ¿Qué otras cosas dificultaban lograr el objetivo?
5.- ¿Qué actitudes eran necesarias en el que tenía los ojos vendados para cumplir su objetivo?
Debe guiarse la discusión para que se lleguen a descubrirse los siguientes aspectos:
1.- Roles:
  • Hay una campanita que llama desde lejos.
  • Hay una persona que debe encontrar la campanita.
  • Hay otras personas que dificultan la búsqueda.
2.- El objetivo del juego consistía en encontrar la campanita.
3.- No fue fácil porque no se podía ver:  había que buscarla con los ojos vendados.
4.- Además había otros ruidos que confundían e impedían escuchar el sonido de la campanita.
5.- Para ello había que escuchar su sonidohacer silencio, prestar atención y seguir el sonido.
De la misma manera que ocurrió en el juego, también nos ocurre en la vida. Todos tenemos en nuestra vida un llamado a ser “alguien”, a ocupar un lugar que sólo nosotros podemos ocupar, a escribir una página en la historia que sólo nosotros podemos escribir. Y la vida nos llama de muchas maneras.  Esto es lo que se llama “Vocación”
Preguntar a los participantes qué entienden por la palabra “vocación”. A partir de las respuestas que surjan, conducir a la reflexión de que todos nosotros hemos experimentado en nuestra vida (o lo estamos experimentando) ese sentimiento de “sentir” o “saber” que estamos llamados a “ser alguien” en la vida. Y todos de maneras diferentes.
Invitar a los participantes a que compartan qué querían ser de chicos cuando crecieran, cómo o por qué lo sintieron, y cómo están llevando o no adelante eso que sintieron. Si hay adolescentes en el grupo, la pregunta para ellos será qué quieren ser cuando sean mayores.
Luego del compartir, se puede llegar a concluir que:
  • Todos invariablemente, en algún momento de nuestras vidas, nos sentimos “llamados” a “ser alguien” en la vida
  • Esos llamados pueden ser claros o confusos y pueden haber más de uno.
Pero hay un llamado particular en nuestras vidas, un llamado que es el único verdadero, el único que nos hará plenamente felices. Es un llamado que va más allá que nuestra profesión, nuestro oficio, lo que “hacemos” para vivir. No es un llamado a “hacer”, sino un llamado a “ser”, a darle un sentido profundo a nuestra vida, a aportar algo al mundo, a transformar el mundo. Este es el llamado que nos hace Dios. Para ello se compartirá el llamado que sintió un jovencito que vivió cerca del año 1.000 AC.
ILUMINACION
El joven Samuel servía al Señor en la presencia de Elí. La palabra del Señor era rara en aquellos días, y la visión no era frecuente.
Un día, Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos comenzaban a debilitarse y no podía ver. La lámpara de Dios aún no se había apagado, y Samuel estaba acostado en el Templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: “Aquí estoy”. Samuel fue corriendo donde estaba Elí y le dijo. “Aquí estoy, porque me has llamado”. Pero Elí le dijo: “Yo no te llamé; vuelve a acostarte”. Y él se fue  a acostar.
El Señor llamó a Samuel una vez más. El se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: “Aquí estoy, porque me has llamado”. Elí le respondió: “Yo no te llamé, hijo mío; vuelve a acostarte”. Samuel aún no conocía al Señor, y la palabra del Señor, todavía no le había sido revelada.
El Señor llamó a Samuel por tercera vez. El se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: “aquí estoy, porque me has llamado”. Entonces Elí comprendió que era el señor el que llamaba al joven, y dijo a Samuel: “Ve a acostarte, y si alguien te llama, tú dirás: Habla Señor, porque tu servidor escucha”. Y Samuel fue a acostarse en su sitio.
Entonces vino el Señor, se detuvo, y llamó como las otras veces: “¡Samuel, Samuel!”. El respondió: “Habla, porque tu servidor escucha”.(1Sam 3,1-10)

Reconstruir con los participantes la narración del comienzo de la vocación de Samuel. Luego, explicar que este fue el comienzo de la vocación de Samuel, quien fue llamado por Dios a ser el guía espiritual de la nación de Israel en una época muy difícil de éste, cuando estaba oprimido por otro pueblo que eran los filisteos. Samuel luchó por mantener viva la fe en el Señor, estimulando al mismo tiempo el fervor patriótico de los israelitas y la voluntad de resistir a la dominación extranjera.
Al igual que le ocurrió a Samuel, entre tantas voces que nos llaman en el mundo, hay una voz que nos hace la llamada más profunda, la única llamada que nos conducirá a la felicidad plena, a descubrir realmente quiénes somos, para qué estamos en este mundo. Esa es la voz de Dios.
La palabra “vocación” significa “llamado”. En nuestra vida, todos tenemos una vocación que ha sido pensada para cada uno de nosotros: para algunos será formar una familia, para otros la vida religiosa, para otros vivir la castidad. Algunos serán llamados a ejercer una profesión, un oficio, una actividad….
Veamos cuáles son las características de la vocación cristiana:
  • Dios nos llama: Al igual que en el juego había que buscar una campanita, en nuestras vidas tenemos que buscar nuestra vocación. En el juego nos llamaba el sonido de la campanita. En la vida, quien nos llama a la vocación es Dios, como lo hizo con Samuel.
  • No somos nosotros los que elegimos nuestra vocación, sino que es Él quien nos elige a nosotros: “No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero” (Jn 15,16)
  • La búsqueda de la vocación no es algo fácil, puesto que no se muestra así de una forma tangible. No se nos aparece Dios y nos dice “quiero tal cosa de vos”, sino que se deja mostrar a través de las cosas cotidianas de la vida.
  • Escuchar la voz de Dios: La vocación es como la campanita: No hace mucho ruido, así hay que hacer un esfuerzo para escuchar con atención y seguir el sonido.
  • Dejarse guiar por Dios: Cuando comenzó el juego, la campanita simplemente se conocía de oído y de haberla escuchado de lejos. Había que seguir el sonido y buscarla, sin saber muy bien qué se iba a encontrar. Con la vocación misionera ocurre lo mismo. Aún no sabemos muy bien de qué se trata, pero vamos a empezar a escuchar su sonido y a buscarla. Será preciso entonces estar atentos para ir conociendo y aprendiendo de a poco en qué consiste, para recién poder saber si es para nosotros o no. Lo mismo ocurrió con María cuando el Ángel le anunció que iba a ser la Madre de Dios. Ella no entendía muy bien qué es lo que le pedía Dios, pero sin embargo dijo que sí valientemente.
  • En el juego había que ser perseverante y seguir intentando hasta llegar por fin a la campanita. Para descubrir una vocación ocurre lo mismo: No es una cosa que ocurra de un día para el otro, sino que es un proceso que lleva tiempo y que requiere perseverancia, abrir los ojos, los oídos y sobre todo el corazón para escuchar la voz de Dios.
ORACION FINAL
Explicar que la campanita que se utilizó en la dinámica inicial representa la voz de Dios que nos llama. Invitar a los participantes que le expresen a Dios en voz alta su disposición a estar atentos para escuchar su voz y descubrir cuál es la vocación a la cual El los está llamando, y a pedirle fuerzas para ser perseverantes en esta búsqueda que hoy se inicia. Para ello, se entregará a uno de los presentes la campanita, quien hará su oración en voz alta, y pasará la campanita al compañero de al lado, y así siguiendo hasta que todos hayan expresado su oración. Para acompañar la oración, puede cantarse “Habla, que tu siervo escucha”
COMPROMISOS
Personal: Buscaré un momento durante la semana para reflexionar de qué manera he ido descubriendo cuál es mi lugar en el mundo. 
En el propio Ambiente: Compartiré con alguien conocido lo que he vivido en este encuentro.
Más allá de las Fronteras: Cada noche, pediré en mis oraciones por todos los jóvenes del mundo, para que no se dejen seducir por los llamados vacíos y sin sentido del mundo, para que sepan escuchar el único y verdadero llamado de Dios que los invita al a felicidad.


1.- Salmo 25 – Súplica para conocer los caminos de Dios
Entregar a cada uno de los participantes una copia del salmo y dividirlos en dos coros (grupos). Primero, todos rezarán la antífona, que  puede ser cantada. Luego, cada coro leerá una estrofa entonando todos la antífona entre estrofa y estrofa.

Ant. Muéstrame Señor tus caminos, enséñame tus senderos

A ti, Señor, elevo mi alma,
Dios mío, yo pongo en ti mi confianza;
¡que no tenga que avergonzarme
ni se rían de mí mis enemigos!

Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.
Guíame por el camino de tu fidelidad.
Enséñame, porque Tú eres
mi Dios y mi salvador
y yo espero en ti todo el día.


El Señor es bondadoso y recto,
por eso muestra el camino a los extraviados.
El guía a los humildes para que obren rectamente
Y enseña su camino a los pobres.

¿Hay alguien que teme al Señor?
El le indicará el camino que debe elegir;
Su alma descansará feliz
Y su descendencia poseerá la tierra.

El Señor da su amistad a los que lo temen
Y les hace conocer su alianza.
Mis ojos están siempre fijos en el Señor,
Porque él sacará mis pies de la trampa.


2.- Ofrecimiento de la propia persona
Explicar a los participantes que para poder escuchar a Dios, primero tenemos que entregarnos por completo a El. Por eso, primero que nada, vamos a pensar qué cosas tenemos que entregarle a Dios. Qué cosas de nuestra personalidad, de nuestro ser, de nuestro carácter, de nuestras debilidades, nos impiden escuchar la voz de Dios y ser lo que El quiere que seamos. Vamos a escribirlas en la rosa de cartulina. Luego de unos minutos de reflexión, se invita a que compartan en los pequeños grupos aquellas cosas que queremos entregarle a Dios de nuestra persona. Luego de unos minutos de compartir, se invita a que todos vayan acercando al altar su hombrecito mientras entonan algún canto apropiado.

3.- Ofrecimiento de la propia vida
En segundo lugar, vamos a ofrecer a Dios aquellas cosas de mi mundo, de mi realidad, de mi familia, de mi trabajo, de mi vida cotidiana, que me cuestan. Aquellas realidades, como las que le tocaba vivir a la rosa del jardín, que hacen mi vida difícil, pero que no puedo cambiar. Siguiendo la misma dinámica que para el momento anterior, escribirán esto en la maceta, compartirán en los pequeños grupos, y luego depositarán las macetitas en el altar, mientras entonan un canto apropiado.

4.- Invitación a Dios a hablarme
Luego de ofrecer nuestra  vida y nuestra realidad a Dios, tenemos que pedirle que nos deje oír su voz, que nos hable, que nos muestre sus caminos, como decía el Salmo. Pidamos a Dios que nos hable. Canto: “Habla, que tu siervo escucha”

5.- Promesa y disposición de escuchar a Dios
Pero no basta con pedirle a Dios que nos hable, si no estamos dispuestos a escucharlo. No basta que nos muestre sus caminos, si no estamos dispuestos a mirarlo, y lo que es más importante, a seguirlos. Tenemos que asumir un compromiso ante Dios, de que vamos a estar atentos a escuchar su voz, y dispuestos a “hacer lo que él nos pida”. Para ello, el animador irá nombrando a cada uno de los participantes, como Dios llamó a Samuel, repitiendo dos veces su nombre. Y cada uno irá respondiendo: “¡Aquí estoy, Señor, porque me has llamado!” y a continuación hará una pequeña oración en la que  comprometerá a escuchar el llamado de Dios y a hacer todo lo posible por seguirlo, diciendo: “Yo, XXXX me comprometo a….”.
COMPROMISOS
Personal: Cada noche, pediré en mis oraciones a Dios, que me de la capacidad de escuchar su Voz, descubriéndola en las cosas que cada día me toca vivir, y de reconocer su Voluntad.
En el propio ambiente: Viviré la semana intentando descubrir en cada acontecimiento de mi vida, la voz de Dios que me llama a seguirlo.
Más allá de las Fronteras: Buscaré información sobre algunos misioneros de mi diócesis, o de mi país, que se encuentren misionando en tierras lejanas y ofreceré  por ellos mi oración.

3.- SERVICIO 
ORACION INICIAL
Señor, Tú me estás llamando.  Y yo tengo miedo de decirte que sí. Tú me buscas y yo trato de esquivarte. Tú quieres vivir dentro de mí,  y yo me resisto, Y así no acabo de entender  qué es lo que deseas de mí.
Tú esperas una entrega completa. Es cierto, y yo, a veces,  estoy dispuesto a realizarla  en la medida de mis fuerzas. Tu gracia me empuja por dentro  Y en esos momentos todo me parece fácil. Pero bien pronto me planto, y vacilo en cuanto me doy cuenta  de lo que tengo que sacrificar.
Delante de una dolorosa ruptura definitiva,  me surgen dudas. Señor, sufro en silencio,  combato en la noche. Dame fuerzas para no rehusar. Ilumíname en la elección  de lo que Tú deseas Estoy dispuesto, Señor.

EXPERIENCIA DE VIDA
Entregar a los participantes el siguiente texto para ser leído y reflexionado en pequeños grupos:
Nuestra vida está llena de voces que nos llaman, que nos invitan a muy diferentes cosas y de muy diferentes maneras. El hombre de hoy se siente “tironeado” de muchas partes y de muchas maneras. La fuerza de estas llamadas ponen a prueba la resistencia y la fortaleza de los hombres de hoy. El mundo se ha convertido en “una permanente llamada”: la propaganda, la publicidad… y el hombre no sabe hacia dónde mirar.
  • La publicidad es una llamada a tener, a poseer.
  • La moda es una llamada a “verse bien”.
  • La droga es una llamada a la opción por la vida “sin sentido”
  • El sexo es una llamada a la opción de la vida por el cuerpo, desintegrando la persona humana.
  • El alcohol, la violencia, la delincuencia, el “no me importa nada”… son llamadas a una vida que destruye.
Ante tantas llamadas, me pregunto: ¿Cuál es el sentido de mi vida? Es más… ¿tiene sentido mi vida? ¿Para qué estoy yo en este mundo? ¿Cómo he de vivir mi vida para que no se desperdicie? Ante tantas voces que me llaman…. ¿cómo elegir? ¿cómo saber cuál es la correcta?
Comparte las siguientes preguntas:
  • ¿Te parece que las “llamadas” que se presentan en el texto influyen en la vida de los jóvenes de hoy?
  •  ¿de qué manera?
  • ¿Qué otras “llamadas” hace el mundo a los jóvenes de hoy (busca por lo menos 5)? 
  • Formúlalas en el formato: “El/la …………… llama a los jóvenes de hoy a ………..”
ILUMINACION
Dice Jesús: “Tú andas diciendo: Soy rico, estoy lleno de bienes y no me falta nada. Y no sabes que eres desdichado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo (…) Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos. Al vencedor, lo haré sentar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono” (Ap 3,20-21)
El mundo con todas sus “llamadas” nos hace sentir que con las cosas que él nos ofrece, es suficiente para nosotros. La juventud de hoy vive ocupadísima llenándose de bienes, de actividades, de ruido, de placeres, de miles de cosas que no son fundamentales. Y a veces llega a tener la sensación de que es feliz…. Pero en el fondo sabe que en la soledad, lejos del ruido y del bullicio, se siente vacía….
Sólo Dios puede llenar plenamente ese vacío. Y El está esperando a que nosotros nos decidamos a abrirle la puerta y a responder a su llamado.

ORACION FINAL
Leer nuevamente la lectura del libro del Apocalipsis. Recordando la llamada de Dios a Samuel, el animador irá llamando a cada uno, repitiendo dos veces su nombre y golpeando tres veces como quien toca una puerta. Cada uno irá respondiendo “Aquí estoy  Señor, porque me has llamado”, y a continuación le expresará al Señor en la oración, que está dispuesto a dejarlo entrar y a oír su voz y seguirlo. También podrán pedir por los jóvenes del mundo, para que no se dejen seducir por los llamados del mundo y escuchen la voz de Dios.
COMPROMISOS
Personal: Prestaré atención durante la semana a los distintos “llamados” que me va haciendo la vida y  trataré de discerniré a qué me llama
En el propio ambiente:  Estaré atento a quienes me rodean, para ayudarlos a identificar los “falsos llamados” de la vida y a descubrir el “buen llamado” de Dios.
 Más allá de las fronteras: Cada noche, pediré en mis oraciones por todos los jóvenes del mundo, para que no se dejen seducir por los llamados vacíos y sin sentido del mundo, para que sepan escuchar el único y verdadero llamado de Dios que los invita al a felicidad.

4.- COMUNION
Este encuentro se realizará en un lugar diferente al habitual. Sería conveniente organizar una salida a algún lugar como un parque, una plaza, o la casa de alguno de los integrantes del grupo.
ORACION INICIAL
Señor Jesús,  que has llamado a quien has querido, llama a muchos de nosotros a trabajar por Ti, a trabajar contigo.

Tú que has iluminado con tu Palabra a los que has llamado,
ilumínanos con el don de la fe en Ti.

Tú nos has sostenido en las dificultades, ayúdanos a vencer nuestras dificultades  de jóvenes de hoy.

Y si llamas a alguno de nosotros,  para consagrarlo todo a Ti,  que tu amor alimente esa vocación  desde el comienzo y  la haga crecer y  perseverar hasta el fin.  Amén


ILUMINACION
 (Habla Jeremías) La Palabra del Señor llegó a mí en estos términos: “Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones”. Yo respondí: “Ah Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven”. El Señor me dijo: “No digas: soy demasiado joven, porque tú irás adonde yo te envíe y dirás todo lo que yo te ordene. No temas delante de ellos porque yo estoy contigo para librarte –oráculo del Señor”. (Jer 1,4-8)
Para cada uno de nosotros, Dios pensó desde siempre un plan. Desde antes de crearnos, El ya nos había destinado para “ocupar un lugar en el jardín de la creación”. Dios había pensado un papel que jugaríamos en la vida. Y a eso es que nos llama.
En este tiempo, de manera especial nos está llamando a conocer la vocación misionera, que es la misma a la que llamó a las personas cuyas vidas hemos conocido hoy.   Dios llama a toda su Iglesia a ser misionera. Por ello, a lo largo de este año, vamos a ir conociendo esta vocación misionera para hacerla carne en nuestras vidas.
Para compartir con todo el  grupo:
1.-¿Cuáles son los sueños, aspiraciones e ideales más comunes del hombre de hoy?
2.-¿Cuáles son tus sueños, aspiraciones e ideales para tu vida en particular? ¿Con qué sentirías que tu vida sería plenamente feliz?
3.- ¿Qué sueños tenemos para nuestro Grupo Misionero? ¿Cómo nos gustaría que sea en el futuro?
A cada uno se le entregará una tarjeta de cartulina, en la que escribirán, de un lado, los sueños, aspiraciones e ideales que cada uno tiene para su propia vida (pregunta 2), y en el otro, con respecto al Grupo (pregunta 3). Compartir entre todos la respuesta y armar un afiche con las respuestas de la pregunta 3 que quedara para el grupo
ORACION FINAL
Para iniciar la oración se leerá nuevamente la lectura de la Vocación de Jeremías. Luego se invitará a los participantes a hacer un momento de oración personal, en el cual cada uno depositará a los pies de la cruz los sueños e ideales propios (pregunta 2), ofreciéndoselos a Dios, poniéndolos en sus manos y pidiendo que se cumpla Su voluntad y no la de ellos, luego leer en voz alta los sueños e ideales para con el Grupo Misionero (Afiche - pregunta 3).. Puede iniciarse y finalizarse la oración con el canto “La vocación de Jeremías” (Antes que te formaras.....) u otro canto semejante.
COMPROMISOS
Personal:Me tomaré un momento durante la semana para reflexionar acerca de cuáles son mis sueños e ideales más profundos y pediré a Dios que, si son lo mejor para mi vida y la de los demás, me ayude a realizarlos.
Comunitario: Me interesaré por conocer los sueños e ideales de aquellos que me rodean.
Más allá de las Fronteras: Cada noche, pediré en mis oraciones por todos los misioneros del mundo, y en especial por los de mi diócesis que están misionando en tierras lejanas, para que perseveren en su vocación, y también por toda la Iglesia para que descubra que está llamada toda ella a ser misionera.

Hermanas Franciscanas

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