Me has llamado a desposarme
en dulce pacto nupcial;
y me invitas a entregarme,
dejándolo todo atrás.
Quieres compartir conmigo
la pobreza del pesebre,
la pureza virginal
y la obediencia de la Cruz.
Y yo te seguiré,
Señor y dueño mío;
esposo, hermano mío,
mi dulce Señor Jesús.
Me has llamado a despojarme
de la gloria terrenal;
a ser libre de las cosas
y de toda vanidad.
Quieres que toda mi vida
sea una ofrenda de holocausto;
entregada por completo,
a tu santa voluntad.